El VPH es un grupo de virus que puede afectar la piel y las mucosas de la zona genital, anal y oral. Existen muchos tipos de VPH. Algunos son considerados de bajo riesgo, porque pueden causar verrugas genitales; otros son de alto riesgo, porque están relacionados con lesiones precancerosas y cáncer, especialmente el cáncer de cuello uterino.
Tener VPH no significa tener cáncer. Significa que se debe realizar una evaluación ginecológica adecuada para saber si existe alguna alteración en el cuello uterino y definir el seguimiento correcto.
¿Cuáles son los síntomas del VPH?
Uno de los puntos más importantes es que el VPH, en muchos casos, no produce síntomas. Por eso, una mujer puede tener la infección y no saberlo durante meses o años. El problema no es “sentir algo”, sino no detectarlo a tiempo.
Cuando aparecen manifestaciones, pueden incluir:
- Verrugas genitales o lesiones visibles en vulva, vagina, cuello uterino o zona anal.
- Flujo vaginal persistente o diferente al habitual.
- Sangrado después de las relaciones sexuales.
- Sangrado entre menstruaciones o después de la menopausia.
- Dolor pélvico o molestias durante las relaciones sexuales.
Estos síntomas no siempre significan cáncer, pero sí son señales para acudir a una evaluación ginecológica.

¿Cómo se transmite el VPH?
El VPH se transmite principalmente por contacto sexual vaginal, anal u oral, y también por contacto directo piel con piel en la zona genital. No es necesario que exista penetración para que pueda transmitirse.
El riesgo puede aumentar cuando hay inicio temprano de vida sexual, múltiples parejas sexuales, antecedentes de otras infecciones de transmisión sexual, tabaquismo, defensas bajas o falta de controles ginecológicos regulares. La persistencia del VPH de alto riesgo es el factor clave asociado al desarrollo de lesiones precancerosas del cuello uterino.

¿Cómo se detecta?
La detección se realiza mediante pruebas de tamizaje ginecológico. Las más utilizadas son:
- Papanicolaou: permite identificar cambios anormales en las células del cuello uterino.
- Prueba molecular de VPH: detecta la presencia de tipos de VPH de alto riesgo.
- Colposcopía: permite observar el cuello uterino con aumento cuando existe una prueba alterada.
- Biopsia: se realiza si el ginecólogo observa una lesión sospechosa y necesita confirmar el diagnóstico.
El tamizaje busca encontrar lesiones precancerosas antes de que se conviertan en cáncer. La OMS señala que la detección y tratamiento de lesiones precancerosas es una estrategia clave para prevenir el cáncer de cuello uterino.
Manejo del VPH: ¿qué hacer si sale positivo?
Un resultado positivo para VPH debe manejarse con calma y con criterio médico. No todas las pacientes necesitan tratamiento inmediato. El manejo depende de la edad, el tipo de VPH, el resultado del Papanicolaou, la colposcopía y los antecedentes de la paciente.
En general, el ginecólogo puede indicar:
- Seguimiento periódico si no hay lesiones.
- Colposcopía si existe sospecha de alteración cervical.
- Biopsia si se observa una lesión.
- Tratamiento de lesiones precancerosas cuando corresponda.
- Fortalecimiento de hábitos saludables e inmunidad.
- Evaluación de pareja si existen verrugas u otras infecciones asociadas.
No existe un medicamento que “mate” directamente el VPH de forma inmediata. En muchos casos, el organismo lo controla progresivamente. Lo más importante es evitar que una infección persistente pase desapercibida.
¿Cómo prevenir el cáncer de cuello uterino?
La prevención se basa en tres pilares:
- Vacunación contra el VPH
La vacuna ayuda a prevenir la infección por los tipos de VPH más relacionados con cáncer de cuello uterino y verrugas genitales. La protección es mayor cuando se aplica antes del inicio de la vida sexual, aunque en algunas mujeres adultas también puede evaluarse según riesgo individual. La combinación de vacunación y tamizaje ofrece la mayor protección.
- Controles ginecológicos periódicos
El Papanicolaou, la prueba de VPH y la colposcopía permiten detectar alteraciones antes de que avancen. El intervalo de control depende de la edad, antecedentes y resultados previos. En Perú, el MINSA aprobó en 2025 una directiva sanitaria específica para la prevención del cáncer de cuello uterino.
- Hábitos de protección sexual y salud íntima
El uso de preservativo reduce el riesgo de transmisión, aunque no lo elimina por completo, porque el VPH puede estar en áreas no cubiertas. También es importante evitar el tabaco, tratar infecciones vaginales o cervicales asociadas y mantener un seguimiento ginecológico responsable.

Consejo de tu ginecólogo
No esperes a tener síntomas para revisar tu cuello uterino. El cáncer de cuello uterino suele desarrollarse lentamente y puede prevenirse si detectamos a tiempo las lesiones causadas por el VPH. Tener VPH no debe ser motivo de miedo ni vergüenza. Es una infección frecuente, manejable y, sobre todo, una oportunidad para cuidar mejor tu salud ginecológica. La clave está en vacunarte si corresponde, realizar tus controles y acudir a tu ginecólogo ante cualquier resultado alterado.
Prevenir el cáncer de cuello uterino está en tus manos: agenda tu chequeo ginecológico y realiza tu tamizaje a tiempo.

DR. EDUARDO PANDIA ESTRADA
MÉDICO GINECÓLOGO-OBSTETRA
ESPECIALISTA EN GINECOLOGIA REGENERATIVA, ESTÉTICA Y FUNCIONAL
ESPECIALISTA EN MICROBIOTA Y DISBIOSIS VAGINAL
ESPECIALISTA EN TERAPIA HORMONAL INTELIGENTE





