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DOLOR PÉLVICO CRÓNICO EN LA MUJER: CAUSAS QUE SE CONFUNDEN Y DIAGNÓSTICOS QUE SE RETRASAN

El dolor pélvico crónico es uno de los motivos de consulta más complejos en ginecología. No siempre se debe “al útero”, “a los ovarios” o “a una infección”.
Muchas veces es el resultado de varias condiciones que se superponen: endometriosis, adenomiosis, síndrome de vejiga dolorosa, colon irritable, alteraciones del piso pélvico, vulvodinia, dolor neuropático o incluso secuelas inflamatorias previas.
Se considera dolor pélvico crónico al dolor persistente o recurrente localizado en la pelvis, generalmente de más de 3 a 6 meses de duración, que puede afectar la vida sexual, urinaria, intestinal, emocional y social de la mujer. Las guías europeas resaltan que este dolor puede asociarse a síntomas urinarios, intestinales, sexuales, ginecológicos y del piso pélvico, por eso rara vez debe evaluarse desde una sola mirada.

 

¿Por qué se retrasa tanto el diagnóstico?

El problema principal es que muchas causas producen síntomas parecidos. Una mujer con endometriosis puede tener dolor menstrual intenso, dolor con las relaciones, molestias al evacuar o dolor al orinar. Pero esos mismos síntomas también pueden aparecer en vejiga dolorosa, colon irritable, adenomiosis o contractura del piso pélvico. Ahí empieza el “ping pong” médico: hoy se trata como infección urinaria, mañana como colitis, luego como “cólicos fuertes” y así pasan meses o años.

En endometriosis, por ejemplo, el retraso diagnóstico sigue siendo un problema mundial. Estudios recientes reportan retrasos promedio cercanos a 6 a 7 años desde el inicio de síntomas hasta el diagnóstico, y en algunos contextos puede ser mayor.

Causas frecuentes que se confunden entre sí

 

Causa
Cómo suele presentarse
Con qué se puede confundir
Endometriosis
Dolor menstrual intenso, dolor profundo con relaciones, dolor al evacuar, infertilidad, dolor pélvico fuera de la regla
Colon irritable, infección urinaria, cólicos “normales”, enfermedad inflamatoria pélvica
Adenomiosis
Reglas abundantes, dolor menstrual progresivo, útero aumentado, sensación de peso pélvico
Miomas, endometriosis, sangrado hormonal
Síndrome de vejiga dolorosa / cistitis intersticial
Dolor vesical, urgencia urinaria, frecuencia urinaria, dolor que empeora con llenado vesical
Infección urinaria repetida, vejiga hiperactiva
Colon irritable
Dolor abdominal bajo, gases, estreñimiento o diarrea, alivio parcial al evacuar
Endometriosis intestinal, dolor ovárico
Dolor miofascial del piso pélvico
Dolor con relaciones, sensación de presión, dolor al tacto vaginal, dolor lumbar o inguinal
Vulvovaginitis, endometriosis, cistitis
Vulvodinia / vestibulodinia
Ardor, dolor en entrada vaginal, dolor con penetración o tampones
Candidiasis recurrente, alergia, resequedad vaginal
Adherencias pélvicas
Dolor crónico tras cirugías, infecciones o endometriosis
Dolor ovárico, colon irritable
Neuralgia pudenda u otros dolores neuropáticos
Dolor quemante, eléctrico, que empeora al sentarse
Infecciones, dolor muscular, vulvodinia

 

 

Señales que orientan la causa del dolor pélvico:

 

  • Dolor con la menstruación: sospechar endometriosis o adenomiosis.
  • Dolor durante relaciones sexuales: endometriosis profunda, piso pélvico tenso o vulvodinia.
  • Dolor al orinar sin infección: vejiga dolorosa o cistitis intersticial.
  • Urgencia o frecuencia urinaria: vejiga hiperactiva o síndrome vesical doloroso.
  • Dolor al evacuar o estreñimiento cíclico: endometriosis intestinal o colon irritable.
  • Ardor en la entrada vaginal: vulvodinia, irritación vulvar o atrofia vaginal.
  • Dolor que empeora al sentarse: neuralgia pudenda o dolor muscular pélvico.
  • Dolor pélvico con ecografía normal: puede ser endometriosis superficial, dolor miofascial o neuropático.

El error más común: tratar repetidamente sin confirmar

 

Muchas pacientes reciben múltiples tratamientos para “infección urinaria”, “candidiasis”, “inflamación” o “colon”, sin una evaluación integral. Esto puede aliviar parcialmente, pero no resuelve el origen real del problema.
Ejemplos frecuentes:
Una paciente con dolor vesical recibe antibióticos repetidos, pero sus urocultivos son negativos.
Una paciente con ardor vulvar recibe antifúngicos por meses, pero el problema era vestibulodinia.
Una paciente con dolor menstrual severo toma analgésicos durante años, pero tenía endometriosis.
Una paciente con dolor con relaciones es tratada como infección, cuando en realidad tenía hipertonía del piso pélvico.

¿Cómo debe evaluarse correctamente?

 

La evaluación debe ser ordenada y multidimensional. No basta con preguntar “¿le duele la pelvis?”. Hay que mapear el dolor.
1. Historia clínica dirigida
Se debe preguntar por:
  • Inicio del dolor.
  • Relación con menstruación, ovulación o relaciones sexuales.
  • Síntomas urinarios: urgencia, frecuencia, ardor, dolor vesical.
  • Síntomas intestinales: estreñimiento, diarrea, dolor al evacuar.
  • Antecedentes de infecciones, cirugías, cesáreas, legrados o endometriosis.
  • Deseo reproductivo.
  • Impacto en sueño, ánimo, actividad diaria y sexualidad.

 

2. Examen ginecológico completo

 

Debe incluir evaluación abdominal, pélvica, vaginal, cérvix, útero, anexos, fondo de saco, movilidad uterina y dolor a la palpación. En sospecha de endometriosis, NICE recomienda examen abdominal y pélvico para buscar masas, disminución de movilidad, nodularidad dolorosa o lesiones visibles.

 

 

3. Evaluación del piso pélvico

Esto es clave y muchas veces se omite. El dolor miofascial del piso pélvico puede generar dolor vaginal, dolor con relaciones, dolor rectal, dolor urinario y sensación de presión. La palpación dirigida de músculos del piso pélvico puede reproducir el dolor y orientar el diagnóstico. ACOG señala que las condiciones neuromusculares son frecuentes en dolor pélvico crónico y pueden evaluarse con palpación del piso pélvico y pruebas musculoesqueléticas específicas.

 

4. Ecografía transvaginal especializada
La ecografía transvaginal no debe limitarse a “ver ovarios”. En dolor pélvico crónico debe buscar:
  • Endometriomas.
  • Signos de adenomiosis.
  • Miomas.
  • Masas anexiales.
  • Movilidad uterina.
  • Dolor dirigido durante la exploración.
  • Signos indirectos de endometriosis profunda.

 

5. Estudios complementarios según el caso
Dependiendo de los síntomas, pueden solicitarse:
  • Examen de orina y urocultivo.
  • Pruebas para infecciones de transmisión sexual.
  • Cultivo vaginal o pruebas moleculares si hay flujo persistente.
  • Ecografía transvaginal.
  • Resonancia magnética pélvica si se sospecha endometriosis profunda o adenomiosis compleja.
  • Evaluación urológica si predomina dolor vesical.
  • Evaluación gastroenterológica si predominan síntomas intestinales.
  • Laparoscopia diagnóstica/terapéutica en casos seleccionados.

 

Síntomas generales del dolor pélvico crónico en la mujer:

 

  • Dolor bajo vientre o pelvis por más de 3 a 6 meses.
  • Dolor tipo cólico, presión, ardor, punzada o peso pélvico.
  • Dolor menstrual intenso o progresivo.
  • Dolor durante o después de las relaciones sexuales.
  • Dolor al orinar o sensación de vejiga llena.
  • Urgencia o aumento de frecuencia urinaria.
  • Dolor al evacuar, estreñimiento o diarrea.
  • Distensión abdominal o sensación de inflamación.
  • Dolor lumbar, inguinal o hacia las piernas.
  • Ardor, sensibilidad o dolor vulvovaginal.
  • Cansancio, irritabilidad o alteración del sueño por el dolor.
  • Limitación para trabajar, estudiar, caminar o tener vida sexual normal.

Tratamientos convencionales para dolor pélvico crónico

  • Analgésicos / antiinflamatorios:

    Paracetamol, ibuprofeno, naproxeno, diclofenaco. Útiles en dolor menstrual o inflamatorio

  • Tratamiento hormonal:

    Anticonceptivos, progestágenos, dienogest o DIU hormonal. Indicado si se sospecha endometriosis, adenomiosis o dolor cíclico.

 

  • Antibióticos:

    Solo si hay sospecha de infección pélvica, cervicitis, enfermedad inflamatoria pélvica o ITS.

 

  • Fisioterapia de piso pélvico:

    Para contractura muscular, dolor con relaciones, vaginismo, dolor al sentarse o puntos gatillo.

 

  • Tratamiento urológico:

    Para vejiga dolorosa, urgencia urinaria, frecuencia urinaria o cistitis intersticial.

 

  • Tratamiento digestivo:

    Si hay colon irritable, estreñimiento, gases, distensión o dolor que mejora al evacuar.

 

  • Neuromoduladores del dolor:

    Amitriptilina, duloxetina, gabapentina o pregabalina en dolor neuropático, ardor, corriente o dolor persistente.

 
  • Infiltraciones / bloqueos:

    Para puntos gatillo, dolor miofascial o atrapamiento nervioso.

 

  • Cirugía Laparoscópica:

    En casos seleccionados de endometriosis, adherencias, endometriomas, miomas o patología pélvica confirmada.

 

  •  Láser CO₂ fraccionado vaginal/vulvar:

    Como apoyo en dolor asociado a síndrome genitourinario de la menopausia, atrofia, sequedad, dispareunia o cambios vulvovaginales. No es tratamiento principal para todo dolor pélvico y requiere selección adecuada de pacientes. ACOG advierte que el láser vaginal no está aprobado por FDA para síntomas menopáusicos, incontinencia o problemas sexuales, por lo que debe explicarse bien a la paciente.

 

  •  HIFU – ultrasonido focalizado de alta intensidad:

    Puede considerarse en casos seleccionados de adenomiosis o miomas sintomáticos, especialmente cuando hay dolor, sangrado o deseo de evitar cirugía. La evidencia reciente lo muestra como una alternativa mínimamente invasiva prometedora para adenomiosis, pero no es tratamiento general para todas las causas de dolor pélvico.

Nutrición antiinflamatoria:

Alimentos recomendados:
  • Verduras y frutas frescas: ayudan a reducir inflamación y mejoran el tránsito intestinal.
  • Pescados ricos en omega-3: salmón, sardina, bonito, caballa.
  • Grasas saludables: palta, aceite de oliva, frutos secos, semillas.
  • Fibra: avena, menestras, quinua, arroz integral, linaza.
  • Proteínas magras: pollo, pavo, pescado, huevos.
  • Agua: importante si hay síntomas urinarios o estreñimiento.

 

 

Alimentos que conviene evitar o reducir:
  • Ultraprocesados: embutidos, snacks, comida rápida.
  • Azúcar en exceso: gaseosas, postres, jugos envasados.
  • Frituras y grasas trans.
  • Alcohol.
  • Exceso de café o cafeína, sobre todo si hay urgencia urinaria o vejiga dolorosa.
  • Picantes, cítricos, tomate y chocolate, si empeoran síntomas vesicales. El NIDDK señala que estos pueden activar molestias en algunas pacientes con vejiga dolorosa/cistitis intersticial.
  • Lácteos o gluten solo se restringen si la paciente nota intolerancia o empeoramiento; no deben eliminarse “por moda médica”. La evidencia no apoya dietas restrictivas para todas las pacientes con endometriosis.

Conclusión

El dolor pélvico crónico en la mujer no debe considerarse algo normal ni minimizarse como simples cólicos menstruales. Sus causas pueden ser múltiples y confundirse entre sí, como endometriosis, adenomiosis, infecciones pélvicas, vejiga dolorosa, colon irritable o alteraciones del piso pélvico.
Por eso, cuando el dolor persiste, se repite cada mes, afecta la vida diaria, las relaciones sexuales o se acompaña de síntomas urinarios, digestivos o sangrados anormales, es importante acudir a una evaluación ginecológica integral.
Un diagnóstico oportuno permite iniciar el tratamiento adecuado, evitar años de molestias innecesarias y mejorar significativamente la calidad de vida de la paciente.

Mensaje de tu especialista

El dolor pélvico crónico no debe normalizarse. Si el dolor se repite cada mes, limita tus actividades, afecta tus relaciones o viene acompañado de síntomas urinarios, digestivos o sangrados anormales, es momento de consultar.
Muchas veces el diagnóstico se retrasa porque sus causas se confunden entre sí: endometriosis, adenomiosis, infecciones, vejiga dolorosa, colon irritable o contractura del piso pélvico pueden parecer lo mismo, pero no se tratan igual.
Escuchar tu cuerpo a tiempo puede cambiar tu calidad de vida. No vivas acostumbrada al dolor: busca una evaluación ginecológica integral.

 

Table of Contents

Síndrome de Fatiga Adrenal

La fatiga adrenal, también conocida como fatiga suprarrenal, es un término que se refiere a un estado de agotamiento percibido debido al estrés crónico, en el que se cree que las glándulas suprarrenales, que ayudan a manejar el estrés, no funcionan de manera óptima. Muchas personas experimentan síntomas como fatiga crónica, dificultad para concentrarse, problemas para dormir y antojos de alimentos salados o azucarados.

¿Qué es la fatiga adrenal?

Término utilizado para describir un estado en el que las glándulas suprarrenales, que son responsables de producir hormonas como el cortisol, se ven afectadas por el estrés prolongado. El estrés crónico puede llevar a que estas glándulas trabajen en exceso, lo que, según algunos profesionales de la salud alternativa, resulta en una disminución de su capacidad para funcionar correctamente.

Síndrome de déficit de Testosterona

El síndrome de déficit de testosterona en la mujer es una condición poco reconocida, pero real, que se caracteriza por una disminución anormal de los niveles de testosterona, lo cual afecta la función sexual, el estado de ánimo, la energía, la masa muscular y la vitalidad.

Aunque solemos asociar la testosterona con los hombres, también es esencial en la mujer, en cantidades mucho menores, y su déficit tiene impacto significativo en la salud física y emocional.

¿Para qué sirve en la mujer?

  • Deseo y respuesta sexual
  • Tono muscular y fuerza
  • Energía y vitalidad
  • Estado de ánimo y motivación
  • Función cognitiva
  • Salud ósea

Síndrome de déficit de Progesterona

El síndrome de déficit de progesterona ocurre cuando los niveles de progesterona son insuficientes para contrarrestar el efecto del estrógeno, lo que altera el equilibrio hormonal y afecta el ciclo menstrual, la fertilidad, el estado de ánimo y el bienestar general de la mujer.

¿Qué es la progesterona y para qué sirve?

La progesterona es una hormona sexual femenina producida principalmente por el cuerpo lúteo tras la ovulación, y en menor medida por las glándulas suprarrenales y la placenta (en embarazo).

Funciones clave:

  • Prepara el endometrio para la implantación
  • Equilibra el estrógeno (previene hiperplasia endometrial)
  • Disminuye la actividad inmunológica para facilitar el embarazo
  • Regula el sueño, la ansiedad, y el estado de ánimo
  • Relaja el músculo uterino (evita contracciones prematuras)

Síndrome de Dominancia Estrogénica

¿Qué es la dominancia estrogénica?

No siempre significa que haya «mucho estrógeno», sino que la relación estrógeno/progesterona está desbalanceada.
Puede haber:

  • Demasiado estrógeno
  • Muy poca progesterona
  • Ambas cosas a la vez

Este desequilibrio afecta tejidos sensibles al estrógeno (útero, mama, endometrio, ovarios) y provoca síntomas físicos y emocionales.

Climaterio y Menopausia

Climaterio y Menopausia

¿Qué es el climaterio?

Es el proceso completo de transición desde los años previos a la menopausia hasta varios años después.

Incluye tres etapas: Perimenopausia, Menopausia y Posmenopausia.

¿Qué es la menopausia?

Es el momento exacto en que una mujer deja de tener la menstruación de forma permanente, debido al cese natural de la función ovárica.

Se diagnostica retrospectivamente: cuando han pasado 12 meses consecutivos sin regla.

Edad promedio: 50–52 años (puede variar entre 45–55 años)

Probióticos

Los probióticos son microorganismos vivos (bacterias o levaduras) que, cuando se administran en cantidades adecuadas, brindan beneficios a la salud, especialmente al equilibrar la microbiota del cuerpo. En ginecología, los probióticos son muy usados para prevenir o tratar disbiosis vaginal, candidiasis, vaginosis bacteriana y ayudar en la recuperación tras antibióticos o infecciones.

🔬 ¿Por qué son importantes los probióticos en la salud íntima femenina?

La microbiota vaginal sana está dominada por lactobacilos, estos probióticos:

  • Mantienen el pH vaginal ácido (3.8–4.5)
  • Producen ácido láctico y H₂O₂ (bactericidas naturales)
  • Inhiben el crecimiento de patógenos (candida, gardnerella, VPH)
  • Fortalecen la barrera inmunológica local

Prebióticos

Los prebióticos son fibras o sustancias no digeribles que sirven de alimento para las bacterias “buenas” del cuerpo, como los lactobacilos. Son esenciales para estimular el crecimiento y la actividad de la microbiota beneficiosa, tanto en el intestino como en la vagina.

Mientras que los probióticos son bacterias vivas, los prebióticos son el alimento que las mantiene vivas y activas.

¿Qué hacen los prebióticos?

  • Favorecen el crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias
  • Ayudan a restaurar la microbiota intestinal y vaginal
  • Contribuyen a mantener un pH vaginal ácido (indirectamente)
  • Refuerzan el sistema inmunológico
  • Ayudan a combatir infecciones vaginales recurrentes
  • Potencian el efecto de los probióticos (sinérgicos)

Disbiosis

En condiciones normales, la vagina está colonizada en un 95% por lactobacilos, que:

  • Mantienen el pH ácido (3.8 a 4.5)
  • Producen ácido láctico, peróxido de hidrógeno y bacteriocinas
  • Inhiben el crecimiento de microorganismos patógenos

Cuando los lactobacilos disminuyen, otros microorganismos ocupan su lugar, lo que lleva a un estado de disbiosis.

¿Qué es la disbiosis?

La disbiosis vaginal es un desequilibrio en la microbiota natural de la vagina, donde los lactobacilos protectores disminuyen y son reemplazados por microorganismos patógenos o oportunistas, como bacterias anaerobias o levaduras. Este desequilibrio puede causar síntomas molestos, infecciones recurrentes y aumentar el riesgo de ITS, VPH persistente e inflamación crónica.

Microbiota vaginal

La microbiota vaginal es el conjunto de microorganismos (principalmente bacterias) que viven de forma natural y equilibrada en la vagina. Cumple un rol crucial en la salud íntima, ayudando a prevenir infecciones, mantener el pH vaginal ácido, y proteger contra patógenos como el VPH, cándida y bacterias de transmisión sexual.

¿Qué compone la microbiota vaginal?

La microbiota vaginal está compuesta principalmente por:

Lactobacilos (dominantes en mujeres sanas)

Son bacterias “buenas” que:

  • Producen ácido láctico → mantiene el pH vaginal ácido (3.8–4.5).
  • Producen peróxido de hidrógeno (HO) → tiene acción antimicrobiana.
  • Producen bacteriocinas → sustancias que inhiben otras bacterias.

Nutrición y salud vaginal

La nutrición tiene un impacto directo en la salud vaginal, ya que lo que comes influye en el equilibrio hormonal, el microbiota vaginal, el sistema inmune y el pH vaginal

¿Por qué es importante la nutrición en la salud vaginal?

La vagina alberga un microbiota dominado principalmente por Lactobacillus, que producen ácido láctico para mantener un pH ácido (3.8 – 4.5), lo que evita infecciones como candidiasis, vaginosis bacteriana o infecciones urinarias. Una dieta adecuada ayuda a mantener este equilibrio.

Alimentos que promueven la salud vaginal:

  • Prebióticos (fibra que alimenta a los probióticos)
  • Vitamina C y antioxidantes
  • Ácidos grasos Omega-3
  • Agua
  • Vitamina E y Zinc

Modulación Hormonal Inteligente

La modulación hormonal Inteligente se refiere al ajuste o regulación controlada de los niveles hormonales del cuerpo, con el objetivo de restaurar el equilibrio, mejorar síntomas relacionados con desequilibrios hormonales o apoyar ciertos tratamientos médicos (como la menopausia, la infertilidad o ciertas enfermedades hormonodependientes).

Indicaciones comunes de modulación hormonal inteligente:
•Síndrome climatérico (menopausia/perimenopausia)
•Síndrome de ovario poliquístico (SOP)
•Infertilidad
•Síndrome de dominancia estrogenica
•Endometriosis y adenomiosis
•Síndrome de déficit de testosterona
•Síndrome de déficit de progesterona
•Síndrome de fatiga adrenal
•Sidrome de hipotiroidismo subclinico

En Cemesfem ofrecemos tratamientos individualizados que incluyen Hormonas Bioidénticas como el Estriol, Estradiol, Testosterona, Progesterona, DHEA, Pregnenolona para uso Transdermico, intravaginal y demás.

Liquen Escleroso Atròfico

El liquen escleroso atrófico (LEA) es una enfermedad de naturaleza autoinmune inflamatoria crónica de la piel, que afecta principalmente la región vulvar y perianal en mujeres, aunque también puede aparecer en hombres (zona genital) y niños.
Es benigna, pero puede causar síntomas muy molestos y, en casos no tratados, aumentar el riesgo de cáncer vulvar.

Síntomas comunes:
•Picazón intensa y persistente (principal)
•Ardor o dolor al orinar
•Dolor durante las relaciones sexuales (dispareunia)
•Piel blanca, delgada, brillante o arrugada en «papel de cigarro»
•Lesiones en forma de placas blancas
•Fisuras, sangrado, úlceras o pequeñas ampollas
•Estrechamiento o fusión de labios menores, clítoris o introito vaginal (en casos avanzados)

En Cemesfem ofrecemos tratamientos innovadores que incluyen:
•Láser CO2 fraccionado
•Plasma Rico en Plaquetas-PRP
•Ácido Hialuronico
•Fotobiomodulacion LED vulvar
Y cirugía reconstructiva para restaurar la anatomía y función de los genitales

Infecciones Vulvovaginales Recurrentes

Las infecciones vulvovaginales recurrentes (IVVR) son episodios repetidos de infección en la zona vaginal y vulvar que causan síntomas molestos como picazón, ardor, flujo anormal o irritación. Se consideran «recurrentes» cuando ocurren al menos 4 episodios en 1 año o 2 en los últimos 6 meses.

Síntomas:
•Flujo vaginal anormal
•Picazón vulvar o vaginal (frecuente en candidiasis y tricomoniasis)
•Ardor o quemazón, especialmente al orinar
•Mal olor vaginal
•Molestias o dolor durante las relaciones sexuales
•Enrojecimiento o inflamación de la vulva
•A veces, sangrado leve postcoital

En Cemesfem ofrecemos tratamientos innovadores que incluyen:
•Láser CO2 fraccionado
•Fotobiomodulación LED vaginal
•Plasma Rico en Plaquetas-PRP

Vejiga Hiperactiva

La vejiga hiperactiva (VH) es un síndrome urinario que se caracteriza por:
•Necesidad repentina y urgente de orinar
•Aumento de la frecuencia urinaria (>8 veces/día)
•Nicturia (despertarse >2 veces/madrugada para orinar)
Y en ocasiones Incontinencia de urgencia (pérdida involuntaria de orina al no llegar a tiempo al baño)

En Cemesfem ofrecemos tratamientos innovadores que incluyen:
•Silla Electromagnética-HIFEM
•Plasma Rico en Plaquetas-PRP intravesical, periuretral y suburetral
•Láser CO2 fraccionado.

Incontinecia urinaria de esfuerzo

La incontinencia urinaria de esfuerzo (IUE) se refiere a la pérdida involuntaria de orina que ocurre cuando se realiza un esfuerzo físico que aumenta la presión intraabdominal. Esto incluye actividades como: Toser, estornudar, reír, levantar objetos pesados, hacer ejercicio físico.

¿Por qué ocurre?
La IUE sucede cuando los músculos del suelo pélvico y/o el esfínter uretral están debilitados y no logran mantener la uretra cerrada al aumentar la presión intraabdominal.

Causas comunes:
•Embarazo y parto vaginal
•Menopausia (por disminución de estrógenos)
•Cirugías ginecológicas previas
•Obesidad
•Estreñimiento crónico, Asma
•Enfermedades neuromusculares (menos comunes)

En Cemesfem ofrecemos tratamientos innovadores que incluyen:
1. Silla Electromagnética-HIFEM
2. ⁠HIFU (Ultrasonido Focalizado de Alta Intensidad) vaginal
3. ⁠Láser CO2 fraccionado
4. ⁠Plasma Rico en Plaquetas-PRP

¿Necesitas ayuda?